Situado a solo 500 metros de la emblemática Mezquita Azul, Lapis Inn Hotel & Spa (antes Ambassador Hotel) en Estambul ofrece 19 habitaciones climatizadas con WiFi gratis y un spa que cuenta con baño turco. Desde el restaurante Grill en la azotea se pueden disfrutar vistas panorámicas al mar de Mármara y a la plaza Sultanahmet, además de degustar cocina tradicional turca.
A poca distancia a pie se encuentran otros lugares destacados como Santa Sofía, el Palacio Topkapi y el Gran Bazar. El aeropuerto de Estambul está a 44 km, mientras que el aeropuerto Sabiha Gokcen se sitúa a 46 km. Para mayor comodidad, hay ascensor hasta las plantas superiores.
Las habitaciones disponen de aislamiento acústico, televisión LCD con canales vía satélite, minibar y facilidades para preparar té o café con hervidor eléctrico. También incluyen agua embotellada gratuita diaria. Cada unidad tiene baño privado equipado con artículos de aseo gratuitos como champú y acondicionador, zapatillas y secador de pelo. Entre los detalles adicionales destacan el control individual del aire acondicionado y almohadas sin plumas, las camas varían desde individuales hasta configuraciones familiares con una a tres camas por habitación.
El hotel ofrece servicios al huésped como asistencia personalizada en recepción y mostrador para tours, bajo petición hay servicio de traslado al aeropuerto. Las opciones de bienestar comprenden masajes para dos personas simultáneamente en la zona de relajación que incluye tratamientos para pies junto al acceso al spa con baño turco. Hay aparcamiento seguro dentro del recinto mientras que las cajas fuertes están disponibles en recepción, la conexión WiFi es gratuita en todas las zonas comunes asegurando estar siempre conectado durante su estancia.
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Habitaciones: 19Consulta las opiniones de otros huéspedes sobre Lapis Inn Hotel & Spa ( Ex. Ambassador Hotel)
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El hotel estaba ubicado justo al lado de la estación de tranvía Sultanahmet, lo que facilitaba mucho el acceso a lugares históricos como Santa Sofía y la Mezquita Azul. La terraza en la azotea ofrecía unas vistas impresionantes y se podía disfrutar de un desayuno turco fresco allí mismo. Las habitaciones estaban limpias y las camas resultaban muy cómodas, además el personal fue amable y educado durante toda la estancia. A pocos pasos había varios restaurantes y bares locales que completaban una experiencia muy agradable.