Ubicado a solo cinco minutos a pie de la Mezquita de Aya Sofya, Tulip Guesthouse en Estambul ofrece 88 habitaciones con WiFi gratuito y aire acondicionado. Este alojamiento familiar cuenta con una terraza cubierta que brinda vistas panorámicas al distrito de Sultanahmet y al mar, un espacio ideal para disfrutar del desayuno tradicional y del café turco.
La propiedad está a poca distancia caminando de la Plaza Sultanahmet, también a cinco minutos. La estación de tren Cankurtaran se encuentra a solo 200 metros, mientras que la estación de tranvía Sultanahmet está cerca, facilitando el acceso a la Plaza Taksim. El huésped encontrará un vecindario tranquilo rodeado de diversos restaurantes y cafeterías.
Las habitaciones en Tulip Guesthouse tienen entradas privadas y una decoración sencilla con toques coloridos sobre suelos de madera o parquet. Se puede elegir entre habitaciones dobles con dos camas individuales o habitaciones dobles o individuales con una cama cada una. Todos los alojamientos incluyen baño privado equipado con ducha, secador de pelo, champú, desinfectante para manos, zapatillas y artículos de tocador gratuitos. Algunas unidades disponen además de zona para sentarse o patios amueblados, cuentan también con armarios empotrados o vestidores, cajas fuertes para objetos personales, escritorios ideales para trabajar y sistemas de calefacción.
El guesthouse ofrece recepción las 24 horas que ayuda en la planificación de visitas por Estambul así como traslados al aeropuerto disponibles por un coste adicional. Hay parking gratuito en las instalaciones e internet inalámbrico cubre todas las áreas incluyendo salones donde se pueden usar ordenadores públicos. Los huéspedes pueden aprovechar opciones exprés para el check-out junto al servicio plancha durante su estancia.
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El alojamiento se encontraba en pleno centro, a poca distancia a pie de lugares emblemáticos como Santa Sofía y la Mezquita Azul. Las habitaciones estaban limpias, eran cómodas y se renovaban cada día con toallas frescas. Los anfitriones mostraron una gran amabilidad, gestionando traslados al aeropuerto y ofreciendo té o café cuando se solicitaba. A pesar de estar en una zona concurrida, reinaba un ambiente tranquilo que se complementaba con una hermosa vista al mar desde la cocina del último piso. Además, contaba con aparcamiento disponible para quienes viajaban en coche.



















