Ubicado en el distrito Tepebaşı de Estambul, The Pera Hotel ofrece 23 habitaciones decoradas al estilo clásico con Wi-Fi gratuito. Algunas disponen de balcón y vistas panorámicas a la Torre de Gálata o al antiguo skyline de la ciudad, brindando una perspectiva única del entorno histórico.
La estación funicular Beyoğlu Tünel está a solo 2 minutos a pie, conectando directamente con el Puente de Gálata. La parada del tranvía Tünel se encuentra a 150 metros, facilitando un acceso rápido con dos paradas hasta el distrito Sultanahmet. Esta ubicación privilegiada sitúa a los huéspedes cerca de importantes enlaces de transporte para explorar Estambul.
Las habitaciones cuentan con aire acondicionado y calefacción, además de paredes insonorizadas para mayor comodidad. Incluyen televisión satelital con canales por cable, minibar y baño privado equipado con ducha, bidé, secador de pelo y artículos gratuitos como champú y acondicionador. Entre sus características adicionales destacan almohadas hipoalergénicas aptas para personas alérgicas, camas extralargas que superan los dos metros, camas plegables bajo petición y enchufes junto a la cama.
Los huéspedes disfrutan de cobertura completa Wi-Fi en todo el establecimiento así como servicios de conserjería en recepción y almacenamiento temporal de equipaje. El desayuno buffet diario se sirve en el comedor o puede ser entregado en las habitaciones si se solicita. Otras facilidades incluyen ascensor que da servicio a las plantas destinadas a los visitantes, gestión del traslado al aeropuerto, soporte médico disponible, servicio despertador, opciones sin pago en efectivo, taquillas dentro de las habitaciones, tendedero para ropa, tours guiados en bicicleta cercanos, y agua embotellada incluida en las estancias.
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La ubicación fue excelente, a solo una cuadra del transporte público que facilitaba moverse por toda la ciudad. El personal mostró siempre profesionalismo y amabilidad durante toda la estancia. La limpieza estuvo impecable, con sábanas blancas como la nieve y cristales de ducha sin una mancha cada día. El ascensor funcionó rápido y sin problemas, lo que hizo todo más cómodo. Además, el pequeño balcón ofrecía unas vistas muy agradables, mientras que en las calles cercanas había muchas cafeterías y bares ideales para desayunar.








